Contenido revisado
Acordamos quién traduce y quién valida terminología, tono y datos. La traducción automática, si se utiliza como apoyo, necesita revisión antes de publicar.
Preparo webs con contenidos, direcciones y navegación propios para cada idioma. La gestión con Lienzo HTML permite relacionar las versiones y editar sus contenidos, con traducción y revisión definidas en el proyecto.
Las rutas del gráfico son ejemplos de organización. Esta web publica versiones en catalán y castellano; los demás idiomas ilustran posibles ampliaciones.
01 / Contenido y navegación
Acordamos quién traduce y quién valida terminología, tono y datos. La traducción automática, si se utiliza como apoyo, necesita revisión antes de publicar.
Cada página se vincula con su equivalente. El selector debe llevar al mismo contenido cuando exista la traducción, con una alternativa clara cuando aún no esté publicada.
Preparamos direcciones, títulos, descripciones y enlaces entre idiomas. Son señales que ayudan a los buscadores a comprender las versiones; no garantizan indexación ni posiciones.
02 / Alcance y mantenimiento
Mi solución integra la gestión de idiomas en Lienzo HTML. Si la web ya utiliza otro sistema, hay que revisarlo antes de decidir si conviene conservarlo o migrarlo.
Idiomas, número de páginas, traducción, revisión, migración y mantenimiento deben quedar detallados. No tener una licencia de un plugin concreto no elimina los demás costes del servicio.
Cuando cambia un servicio o un dato, hay que revisar las versiones afectadas. El editor facilita la gestión, pero no sustituye la decisión de traducir y validar cada cambio.
Traducir una página no consiste solo en cambiar sus palabras. También hay que adaptar las direcciones, los títulos y la forma en que los usuarios buscan el servicio.
Ejemplos de rutas. Las versiones EN y FR de este gráfico no son páginas publicadas de edgarhugas.com.
Cada idioma forma parte del proyecto desde la arquitectura inicial hasta la publicación definitiva.
Decidimos qué idiomas necesita la web y cómo se organizarán las distintas versiones.
Creo una estructura coherente y preparada para relacionar todas las páginas.
Preparamos los textos revisados, las URLs, los títulos y las correspondencias entre idiomas.
Revisamos enlaces, navegación, dispositivos y correspondencia entre idiomas.
La web debe estar preparada para evolucionar sin tener que reconstruirla. Por eso el sistema se puede ampliar con nuevos idiomas, nuevas páginas y nuevos mercados manteniendo una estructura coherente.
Preguntas frecuentes
Los que se acuerden en el proyecto. Se puede empezar con catalán y castellano y añadir otros, después de valorar el contenido, el público y el mantenimiento que requerirán.
Lo definimos antes de presupuestar. Puedes aportar textos revisados o incluir un trabajo de traducción y revisión dentro del alcance. Cada idioma necesita una persona responsable de validar el resultado.
La propuesta concreta la tecnología y las condiciones de uso. Además de posibles licencias, hay que valorar traducción, puesta en marcha, soporte y mantenimiento. No se presupone que una web multidioma no tenga costes recurrentes.
Hay que decidir cuándo publicarla y cómo se comportará el selector. Solo deben vincularse versiones que existan y sean coherentes con el contenido de destino.
Cada idioma dispone de una URL propia y señales de relación entre versiones. Esto facilita que los buscadores las interpreten, pero la indexación y el posicionamiento no están garantizados.
Hay que inventariar URLs, traducciones, menús y funciones antes de cambiar el sistema. La propuesta debe incluir correspondencias y redirecciones cuando sean necesarias, con comprobaciones antes y después de publicar.
Los contenidos, los menús y los enlaces deben mantener la coherencia entre idiomas. Podemos incluir estas revisiones en el mantenimiento evolutivo. Si una traducción, una redirección o el selector no funcionan, revisamos la incidencia antes de hacer cambios.